Como mamá de tres pequeños terremotos, sé que necesito un respiro, un espacio para conectar con lo esencial. Este año, ¡nada de destinos turísticos clásicos! Decidí que nos vamos a un lugar tranquilo, un rinconcito de Chile que encontré por redes sociales. Sí, lo sé, quizás no sea el destino más popular ni el Caribe, pero justamente eso es lo que busco: un slowtravel para recargar energías y, de paso, enseñarles a mis hijos que la aventura también se encuentra en lo inexplorado.
En casa practicamos la crianza respetuosa (con mucho esfuerzo a veces) y nos inspiramos en pedagogías como Waldorf o Montessori, por lo que estamos acostumbrados de cierto modo a encontrar maneras alternativas de hacer las cosas. Creemos en el valor del aprendizaje a través de la experiencia, y qué mejor manera de hacerlo que un viaje lejos del bullicio, donde nuestros hijos o hijas puedan descubrir el mundo a su propio ritmo.
Un viaje al corazón de la simpleza
Carahue no es un lugar de grandes hoteles ni parques temáticos. Aquí encontraremos lugares con sabor a tradición, cultura y naturaleza. Quiero mostrarle a mis hijos que la belleza de lo cotidiano, de ir a comprar pan a la panadería, visitar los juegos de la plaza, eo visitando los sectores aledaños, poniendo atención en los pequeños detalles de la vida rural.
Explorando la Naturaleza:
Nada de pantallas ni juegos electrónicos. Aquí nos esperan paseos por la orilla del mar, donde los niños pueden explorar todo tipo de rocas y relieves. La playa de Nehuentúe es perfecta para dejarse llevar. Hace algunos años visité la playa Hueñalihuén, que entonces no era tan conocida y lo que más me llamó la atención fue la serie de piedras lisas, absolutamente pulidas que encontramos y que llevamos a nuestras casa para pintar. Creo que a mis hijos les encantará esta actividad de verano, ya que es apta para toda la familia, tanto como para niños pequeños de 2 años como para personas adultas.También tengo contemplado las caminatas bordeando el río y si tenemos suerte, poder avistar algunos pajaritos de la zona. La idea es uqe los niños se diviertan y se empapen de naturaleza.
El Encanto de los Locomóviles
Una de las cosas que creo que los chicos más van a disfrutar son los locomóviles de la avenida principal de Carahue y el Parque de Trenes que se encuentra a la salida. ¡Imagínense la cara de asombro cuando vean esas máquinas de otra época! Por las características de emplazamiento, son máquinas fáciles de recorrer, observar y tocar, por lo. que podemos hacer de la visita una instancia perfecta de aprendizaje significativo.
Estoy convencida que un viaje de estas características será una lección de vida en sí mismo. Seguro aprenderemos sobre la vida rural, la pesca artesanal y la importancia de respetar las tradiciones locales. Quiero que mis hijos regresen con la mochila llena de experiencias, no solo de objetos materiales.
Más que Vacaciones: Un Refugio para el Alma
Este viaje es para mí una necesidad, una forma de escapar del ruido de la modernidad y de reconectar conmigo misma y con mis hijos. No buscamos lujos, sino tranquilidad, sencillez y momentos para compartir. Unos buenos juegos de mesa, tardes de dibujo también se suman considerando el azaroso clima del sur. Quiero que este viaje sea un respiro, una oportunidad para que mis hijos valoren los destinos inexplorados y la belleza de la vida simple. Sé que regresaremos a casa con el corazón lleno, o al menos quiero pensar que así será, ya sabemos que los programas con niños pequeños no siempre salen como uno quiere, pero al menos se intenta. ¡Y eso es lo más importante!